El inmóvil

28 junio, 2016

No hay, se dijo
No hay
El Inmóvil miró alrededor
Con la posibilidad carente de moverse
No hay, se dijo
Decayó su esperanza
Volvió a mirar alrededor
Y no fue sino hasta mañana, que amaneció floreciente el día.

Fragmentos galácticos conformaron estrellas, planetas, montañas, mares, ríos; Coherencia resonante en cada quantum de universo; Cincuenta billones de células eucariotas estructuran la existencia de cada hombre, materialización simbólica de la conciencia cósmica.; Allí, Amaya inmersa en la cultura humana
construye mundos paralelos, elabora, cosifica, trasmuta la materia, esta vez para El Inmóvil. partículas de celulosa, óxidos de hierro, carbono, arsénico, cobalto, ocres, rojos, negros humo, violetas, verdes arbóreos, azules, amarillos atmósfera, hacen hablar ese universo que ella habita; Con el oligisto terroso de las cuevas de Altamira en la memoria, Amaya transforma la materia en obra de arte.

El Inmóvil, es juego de dimensiones, materiales, texturas y volúmenes , huecos de significación, que llevan la forma al sin sentido y ponen en evidencia una falta, la de la comunicación; El arte es representación imperfecta, simulacro de realidades y pasiones, que fecunda en el observador la posibilidad de imaginar un universo entero y sentirse a su vez interpretado.
Deficiencias que resultan en imágenes llenas, silencios que hablan aunque carezcan de discurso; Es en ese vacío que el espectador instaura un sentido, el suyo propio; La interpretación que él haga de lo que ve no podrá producirse sin ausencias, sin agujeros, sin tachas.
El Inmóvil que se gesta en carencias humanas, incompleto e inacabado, conserva al fin la significación barrada que le dio vida, perpetúa y da lugar a la diferencia, promueve múltiples interpretaciones, creatividades, colores y alegrías.